No Te Dejes Robar
Cada día se libra una batalla, quizás en la rutina no percibimos la magnitud del enfrentamiento, porque nos habituamos a los ataques viéndolos como naturales de manera que hasta bajamos la guardia.
A veces esperamos que enemigo viene de otra parte, pero en muchas ocasiones las personas más allegadas son instrumentos de diablo para que se levanté el enemigo u lo que es peor aún nosotros mismo nos préstamos sin darnos cuentas de trampolín de Satanás para levantar discordias.
Se han visto casos que hermanos de la fe, hacen o dicen cosas que parece que la Palabra de Dios que fue Dada en el templo le entró por un oído y les salió por otro, causando malestar en nosotros por su actitud; lo más grave del asunto es que luego de gozarnos en la iglesia, de orar, de alabar de adorar, de sumergirnos en la presencia del Señor, perdamos la paz por la actitud del hermano o hermana, que nos dejemos llevar por las emociones y lleguemos hasta aplicar la ley del hielo, o pero aún caer en discusión.
Así sea un vecino, un amigo, un familiar, un hermano de la fe, que le diga palabras ofensivas, fariseos, religioso, entre otros, no se deje afectar, por lo contrario, ponga la mirada en Cristo, el hecho de apropiarse de la Palabra del Señor y obedecerle traerá mejor resultados.
Sea cada día más como Cristo, se valiente, esfuérzate a amar, amar hasta al enemigo, reacciona siempre conforme lo haría Cristo.
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