Santidad en el Altar de Dios

 La Palabra de Dios nos dice:

Tus testimonios son muy firmes; La santidad conviene a tu casa, Oh Jehová, por los siglos y para siempre. Salmos 93:5 

La santidad es algo inherente a su templo. Dios es santo por naturaleza. Nuestra iglesia  es ese templo, así como lo son todas aquellas en donde los hijos de Dios se reúnen para rendirle alabanzas y adoración a Él; y como tal, Dios merece toda reverencia en ese templo, merece respeto, con dignidad y temor, así como personalmente somos templo y morada Suyo, es necesario cuidar la santidad, con mucha más razón cuidar nuestra personalidad y comportamiento en el templo donde acudimos ante Su presencia a adorarle, pero aún más pisar el Altar, el cual es lugar santo, así seamos  pastores, directores, líderes, grupo de alabanza, intercesor, predicador, en fin, quien  tenga el privilegio de estar en altar. Así como es importante las prendas exteriores para expresar respeto y santidad aún más lo es como presentamos nuestra mente, nuestro corazón; nuestro comportamiento, dentro y  fuera del templo, que pensamos, que vemos,  que deseamos, como respondemos, entre otras acciones. 

Estas cosas no se ven a simple vista, no todos lo saben, pero nuestro Dios si lo sabe, el conoce todo de nosotros, por eso debemos tener temor de Dios, ser sinceros con nosotros mismos y con Dios, auto-examinarnos y tener el valor de decir "no debo subir al Altar, no soy digno, tengo que corregir, solucionar o enmendar mi falla" 

Dios nos ama y nos comprende cuando nuestro arrepentimiento es genuino: pero sino somos sinceros y no hay arrepentimiento y corrección, entonces tenemos que ser conscientes del juicio divino.

Para subir al templo nuestro nivel espiritual debe medir o estar en "Óptimo" no que seamos santos casi transfigurados, pero si en un nivel óptimo, donde se reflejan altamente el fruto del Espíritu en nosotros en especial dominio propio, este ayuda que lo demás se manifiesten con mayor fluidez. 

Para subir Altar en nosotros no debe haber ni una pizca de orgullo, de altivez, ni tener síntomas de superioridad, más bien debemos reflejar humildad, sencillez y amor por las almas. 

Y termino mi breve bosquejo reflexivo con la cita Bíblica de Malaquías 1:7

*En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable.* 

Dios les bendiga más, trabajemos cada día en edificarlos como templo de Dios.

Les ama en el amor de Cristo, su hermana

Llenne Centeno

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